Inception=The Dark Knight+Memento

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Perdón si hay spoilers. Igual no tienen excusa por no haberla ido a ver todavía.

  • Sabes que todo va a estar bien cuando en los primeros dos minutos ya estás viendo una silla Willow de Mackintosh.
  • Sorpresa: es un disneylandia de referencias arquitectónicas, con héroes arquitectos: (¿Henry?) Cobb, (¿Charles?) Eames, (¿Kazuya?) Saito, (¿John?) Nash. Y Ariadne y el laberinto. No tanta sorpresa: no demora un arquitecto en fregarlo todo.
  • Alegría inesperada ver a Michael Caine. Alegría mayor ver a Cillian Murphy. Son las chicas Almodóvar de Christopher Nolan. Crucemos los dedos para que Joseph Gordon-Levitt se vuelva otro regular.
  • Cuando sea grande quiero vivir en un taller tipográfico abandonado en París.
  • La escalera de Escher será una referencia facilona y evidente, pero qué bonito verla construida “en realidad”.
  • Como Dark Knight, está editada con tomas rápidas y parcas, que se sienten más como un avance que como una película. Sale uno con la taquicardia no vista.
  • En la ciudad de sueño vi el Plan Voisin de París y el Federal Center de Chicago y el Water & Power Building de Los Ángeles. Seguro me perdí otros.
  • El primero que me identifique el edificio cuya la planta arquitectónica está bordada en el cojín de la casa de Cobb y Mal se gana mi admiración eterna.
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Darién va a las películas: Alicia en el país donde están los monstruos

O, eso me pasa por querer ver películas de pelaítos

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Mi política de vida siempre ha sido que cero expectativas igual cero decepciones (y viceversa), y el último esfuerzo fílmico de Tim Burton no hace más que reconfirmar mi teoría. De verdad verdad estaba seguro que me iba a encantar, pero como en veinte minutos caí en cuenta que más bien iba a ser todo lo contrario. Lista resumida de faltas:

  • Mucho efecto visual y toma panorámica, pero poco más que eso. Burton sustituye su paleta cromática color moretón y subtonos pesimistas por un alegrísimo arcoiris de temas muy amigables para toda la familia. Culpemos a Disney.
  • Siguiendo la tradición Disney, la trama (predecible y llena de agujeros y deus ex machinas) amarra indiscriminadamente Alicia en el país de las maravillas con A través del espejo. Gato de Chesire y Liebre de Marzo junto a Jabberwocky y Tweedledee y Tweedledum. Ahora hay una reina blanca del ajedrez buena y bella (que siempre tiene las manitas haciendo piruetitas en el aire) y una reina roja de los corazones de las barajas mala y fea (que ni siquiera por estar maquillada como draga pegaba buenos gritos).
  • Naturalmente, la vi en 3-D. A diferencia de Avatar, aquí las narices de los actores no sobresalían de la pantalla.
  • El seseo del sombrerero loco, en un intento vano de robarzze el zzshow.
  • El lamentable baile celebratorio al final de la película, que afortunadamente termina rápido. ¿Y quién era esa que cantaba sobre los créditos al final, la Miley Cyrus de esta temporada?
  • Pero si yo estoy decepcionado, no quiero ni pensar en las hordas de niños góticos que indudablemente esperaban que la Alicia de Burton fuera un ejército de gosuroris tokiotas marchando por un universo digno de deviantART.

Tal vez estoy muy viejo para estas cosas, o muy nuevo (porque a mis papás les encantó). O tal vez soy un snob que creció leyendo a Carroll, más recientemente en una serie de ensayos de Umberto Eco que lo amarran a la obra de James Joyce. Okay, sí soy un snob.

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Para limpiar el paladar, después vi otra adaptación fílmica de un clásico infantil que estaba seguro seguro que me iba a encantar, pero que nunca he leído: Where the Wild things Are de Spike Jonze. Todavía no estoy seguro si me gustó. Definitivamente era una película para adultos que crecieron leyendo el libro, y que rellena los amplios vacíos entre página y página y entre rima y rima del original con la neurosis del director. Estas son las aventuras de un niño que cualquier familia norteamericana medicaría con Ritalin en un mundo de monstruos que cualquier familia norteamericana medicaría con Zoloft. No puedo esperar a comparar mis diagnósticos con mi psiquiatra de cabecera.

[Pie de foto: Jenna Bush en Girls Gone Wild Things, Vol. 7. Getty Images es una maravilla.]

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Los abrazos rotos, o Reseña de una película que ya no está en cartelera

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[originalmente escrito para el blog de la oficina de cine del instituto nacional de cultura de la república de panamá]

En el cine de autor abundan las tramas no lineales, desordenadas como Pulp Fiction o invertidas como Memento. Un modelo más escaso es la trama circular: una película donde a dos horas de haberte sentado te encuentras exactamente en el mismo sitio (y no hablo de tu butaca). Buen ejemplo es Lost Highway (1997) con sus créditos de entrada y salida iguales: los faros de un carro alumbran los guiones amarillos de una calle de asfalto mientras David Bowie canta al fondo. La trama empieza y termina en el mismo momento: Fred Madison toca el intercom de su apartamento y le dice al Fred Madison del principio de la película que Dick Laurent está muerto. La película que antecede y sigue a esta escena acompaña a Fred a lo largo de un rizo en el continuo espacio-tiempo que seguramente se repite eternamente. Los cronocrímenes (2007) usa el mismo truco varias veces, aunque luego de anunciar su propósito desde el título de la película, pero el rey de las tramas circulares (aunque lamentablemente no adaptado para el cine) es Finnegans Wake (1939), que empieza a la mitad de una oración cuyo principio no encontramos sino hasta las últimas líneas.

Pero ¿a qué viene todo esto? Los abrazos rotos no es una película que termina dejando a sus protagonistas en el sitio donde empezaron, empero mas sin embargo hace lo mismo en un orden de magnitud superior. La última escena deja al director exactamente en el momento en que empieza la carrera cinematográfica de Almodóvar: al momento de iniciar la edición de su primera gran película Chicas y maletas al borde de un ataque de nervios. Adentro de este esquema circular a gran escala, la trama se mueve en paralelo en el presente y quince años atrás, lo que le permite a Almodóvar jugar con dos repertorios de kitsch y referencias culturales distintas. Así, los excesos noventeros, con cineastas apasionados y amantes vestidas de Chanel, mucho Chanel, contrastan con el presente, siempre reservado y maduro.

Almodóvar parece turnar sus películas entre farsas y melodramas. Ejecuta ambos géneros con igual cariño y gracia, y esta vez hace los dos al mismo tiempo: Los abrazos rotos es un melodrama sobre la filmación de una farsa. El compartimentar de esta manera le permite flexional ambos lados de su cerebro sin mayor interferencia, pero aunque la película es como 90% melodrama, la farsa está tan bien hecha y tan bien situada que termina robándose el show. En una amenaza de circularidad, el gran final es la primera escena restaurada de la farsa, donde nos reencontramos con Chon, la concejala antropófaga, quien habla con igual lujuria de los dedos de los pies de uno de sus amantes que de los quince kilos de cocaína sin cortar que le han dejado en su piso. Así, Almodóvar nos deja no donde empezamos sino donde estábamos el año pasado cuando primero vimos el corto en youtube. Y nos deja con una bonita moraleja: que uno puede llegar a ser un artista maduro sin abandonar el gusto por el humor puberto.

Yo digo dos pulgares arriba, bien arriba.

Darién va a las películas: Los Abrazos Rotos

Lectura previa obligada

1. Entrevista con Almodóvar, cortesía de Studio 360.

Citas citables:

  • It’s Hitchcock with nudity.

2. La concejala antropófaga. Mejor calidad aquí, gracias a rtve. Por mientras, versión pirata cortesía de youtube:

Citas citables: demasiadas para contarlas.

La pelí misma:

Predeciblemente buenísima. Preste atención a:

  • Nostalgia noventera
  • El metro de Caracas
  • Pistolas Warholescas, muchas
  • Mucho Versace y mucho (MUCHO) Chanel: uniforme de toda querida de financista millonario que se precie
  • Chico con corte de pelo bob que lo delata como un personaje torturado
  • Equipo audiovisual de época. Qué mucho se ha avanzado
  • Sexo intergeneracional censurado por pulcras sábanas
  • Rossy de Palma
  • Película seria que cierra abruptamente con un sketch [SPOILER ALERT]: Chicas y maletas al borde de un ataque de nervios (pero sin terroristas Chiítas)

Citas citables:

  • Una maleta con quince kilos de cocaína sin cortar… buenísima.
  • Tú ya sabes que a mí el sexo me interesa mucho, como asunto social.

Darién va a las películas: Jennifer’s Body

Reseña redactada en un iPod en Cerro Punta, a dos o tres semanas de haber visto la película en cuestión. A ver qué se hace.

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En pocas palabras, fue todo lo que esperaba que fuera una película de horror de Diablo Cody, y mucho más. Juno estuvo divertida, pero era mucho una niña feliz en una película feliz con un final feliz; puro girl power buena onda. En cambio, Jennifer’s Body es girl power del tipo que emascula a mordiscos, y ese es el tipo más entretenido.

Puro amor desde el título, que sí es una referencia a la canción de Hole. Y en una hermosa simetría, la película cierra con Violet. Full disclosure, Live Through This fue el primer CD que me compré, y siempre he tenido un soft spot por Courtney Love, al menos antes de su paseo por rehab.


Comiquísima y rapidísima, con diálogos que parecen escritos por Groucho Marx. Estas adolescentes rambulean con un talento envidiable sobre guisantes congelados, armas compradas en Home Depot, maniquíes zombi robot, gelatina de limón, tampones, penes y tetas, y todo a mil por hora. Esta es una película para ver con close captioning y en cámara lenta, y varias veces.
Y finalmente, Amy Sedaris. Nada más que decir.

Darién va a las películas: Basterdos sin gloria

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Anoche, mesmerizados por el canto de sirena de Quentin Tarantino, fuimos a ver Bastardos sin gloria (sic—que prefiero traducir fielmente como Basterdos sin gloria) en MultiAlbrook. Predeciblemente, me encantó, empezando por los créditos de entrada con sus tres (cuéntenlas, TRES) tipografías diferentes. La producción, impecable; los nazis, buenísimos; los judíos, mejorsísimos. Un consejo, verla antes de leer la crítica del New Yorker, que te echa todos los cuentos y te arruina el final; menos mal que la guardé para esta mañana. Otro consejo, practica tu alemán, francés, italiano y tennesseeeño para mejor apreciar las sutilezas de acento, tan importantes en la trama. Otro consejo, no se enamoren de ningún personaje (ejem, Eli Roth, ejem), porque *SPOILER ALERT* caen como moscas, algunos más rápido que Janet Leigh.

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Pero suficiente con la película. Como siempre en los cines públicos, el verdadero espectáculo estaba en nuestro lado de la pantalla. La sala estaba sorprendentemente vacía para ser un viernes de quincena, y yo de sabihondito comenté que en esta noche lo que importaba era la calidad y no la cantidad. Cuán en lo cierto estaba.

Hacía tiempo que no deseaba tanto tener un cuaderno para tomar notas como anoche. Nuestros vecinos de la fila de atrás estaban verdaderamente inspirados, y seguramente se me están olvidando algunas de sus perlas de sabiduría, pero es mejor escribir estas cosas antes que se me olviden más. Ana, me ayudas?

  • ¿En ese tiempo, en los cuarentas, ya tenían tecnología y pistolas sin pólvora?
  • !Ah, Hitler era que se llamaba! !Hitler!
  • Pérate, ¿cómo sabe cómo se llamaban ellos?
  • ¿Él sabe que ella es ella? ¿Ella sabe que él sabe que ella es ella, o ella cree que él sabe que ella es ella? ¿Él no se había muerto?
  • Pérate, los judíos esos son americanos o son judíos? ¿Cómo distinguen a los judíos de los americanos?
  • Pérate, estos alemanes están en contra de los alemanes también?
  • ¡La gente de ese tiempo sí era rara!
  • ¡Wooo-hoooo! ¡Ta bien volao!

Capaz que me acuerdo de otros más adelante. Seguiremos informando.

Siguiente parada: Jennifer’s Body. Estamos en una onda bien gore de marca, evidentemente. Será que la Pe sufrirá una muerte cochambrosa en Los abrazos rotos?