Las puertas del Casco Viejo

Una de las ventajas de criarse en el Casco Viejo es que te pasas la infancia a diez minutos a pie del barrio chino y las delicias matutinas del restaurante Kwang Chow. Para llegar, uno bajaba por calle cuarta y doblaba en la avenida Eloy Alfaro; saludabas a las fuerzas de defensa y a las garzas, te santiguabas y aguantabas la respiración para sobrevivir los vahos de gallinaza al bajar hacia el mercado, y doblabas en calle 13 ya casi oliendo los ham paos. Felicidad total.

Después de la invasión, la presidencia civilista celebró la recuperada democracia y libertad ciudadana prohibiendo el tránsito frente a la presidencia (a los nacionales, al menos) con portones y un par de garitas. Con la misma lógica cerraron esas últimas cuadras de las calles quinta y sexta, generando un enclave cercado adentro del enclave amurallado.

No recuerdo que haya pasado nada durante los siguientes dos gobiernos (cita citable), pero seguramente de ellos heredamos las normas de tránsito en la avenida B que requieren manejar con las luces apagadas. Bajo Torrijos (¿o fue Mireya?) se clausuró con un portón el tramo de calle quinta entre la plaza Catedral y avenida B, y hace un par de años se instaló uno similar (pero afortunadamente adornado con volutas muy muy coloniales) en calle sexta. Con la llegada de los naso se cerró ese portón, y todavía no se abre. Bienvenidos al Casco Antiguo.

Siguiendo la tradición, Martinelli no se piensa quedar atrás. Ayer aparecieron en avenida B, casi en la esquina con calle octava, un par de pilares de tubo cuadrado de acero. Esta tarde ya teníamos dos portones, que casi pasan inadvertidos gracias a sus decoraciones (seguramente recomendadas por la Oficina del Casco Antiguo, celosa defensora de nuestro patrimonio cultural).

De hecho es casi imposible distinguir esta adición del contexto.

Punchline para demostrar que Dios no castiga palo, sino lengua: llego a mi casa y qué encuentro sino otro par de pilares cuadrados. ¿Ahora cómo voy a recibir visitas? ¿Será que me están reclutando para el SPI?

Dice mi familia paranoica que el que la debe la teme y que estas son medidas preventivas de un régimen que prevee visitas de las masas oprimidas. Ahora le toca al pueblo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s