Damas y caballeros, Punta Sur

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En caso que se les haya pasado, hace un par de semanas La Prensa volvió a hablar del famoso relleno de 40 hectáreas frente a Atlapa, ese del que esta administración ha estado hablando desde hace tres años. La diferencia es que para esta vez se tenía no solo el nombre de la criatura —el nada sorprendente Punta Sur— sino un mapa y todo. Y dice:

[D]e las 40 hectáreas el 63% servirá para lotes; un 19%, para parques y un 18%, para vialidad. El pedazo de tierra ha sido pensado para estar a un costado de las casetas de peaje del corredor Sur, una ubicación que le facilitaría el acceso a esa autopista.

Esta extensión de territorio sería más grande que el relleno marino en Punta Pacífica, donde 35 hectáreas son relleno y 29.5 hectáreas corresponden a tierra firme.

Incluso, superaría las hectáreas de relleno que se construyeron para la cinta costera 1 y 2 juntas o la cinta costera 3.

Incluso, superaría las hectáreas de la belleza de proyecto de Amador Ciudad Marina, de escasas 36.8 hectáreas.

Esta obra se uniría al esquema que ha elaborado el gobierno para la venta y titulación de terrenos costeros en San Francisco para aumentar el desarrollo inmobiliario.

En ese aspecto, la Autoridad Nacional de Administración de Tierras desafectó una hectárea frente al mar en Boca la Caja, para que deje su categoría de dominio público y pueda ser declarada patrimonio estatal. Eso permitiría la venta de terrenos.

También a la altura de vía Israel se planea la venta de 15 hectáreas ocupadas por tres colegios públicos, que podrán ser usadas para proyectos residenciales y comerciales de alta densidad.

Además, el terreno que hoy ocupa Atlapa será vendido en una subasta que arrancará en $124 millones.

Esto sin incluir las islas de más de 10 hectáreas que están frente a Punta Pacífica y los demás cambios de zonificación que se realizan en San Francisco.

Liquidación total por cierre. Everything must go.

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Día multinoticioso

Suspendemos momentáneamente nuestra celebración del día del trabajo y del anuncio de la erradicación del desempleo en Panamá —vamos bien— para empezar a enfrentar la pila de noticias publicadas en La Prensa de hoy.

Primero: El Gobierno ‘crea’ el nuevo relleno de Atlapa.

[E]l Consejo de Gabinete aprobó una adenda al contrato de concesión entre el Estado e ICA Panamá mediante la que […] se otorgan derechos de relleno en el lecho marino de hasta 40 hectáreas.

El relleno se ubicará entre el antiguo Aeropuerto Marcos A. Gelabert (actualmente Punta Pacífica) y el Centro de Convenciones Atlapa.

Este es el relleno que antes era de 60 hectáreas. Para no quitarles la vista a esos edificios nuevos, apuesto por Boca La Caja. Vamos a ver cómo llevan una calle hasta allá. Yo apuesto por extender la cinta costera. ¿Y la danza de los millones? No se preocupen, conciudadanos:

La comercialización de las 40 hectáreas de relleno —la extensión sería casi el doble de Punta Pacífica—, [sic] servirán para financiar la ampliación del Corredor Sur a seis carriles en todo su recorrido y para extender el Corredor Norte hasta la 24 de Diciembre. No obstante, el Gobierno aún no ha decidido de qué manera explotará esos derechos de relleno. Aunque tampoco se ha decidido la ubicación exacta del mismo, Suárez dijo que no afectaría a la zona de amortiguamiento del conjunto histórico de Panamá Viejo.

Naturalmente, porque estamos comprometidos con la preservación de nuestro patrimonio histórico. Lo que nos lleva al otro asunto en la agenda: Casco Antiguo, en riesgo: Unesco.

Si el Gobierno construye la tercera fase de la cinta costera, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) eliminará de su lista de patrimonios históricos de la humanidad al Casco Antiguo, en San Felipe.

La Unesco recomendó a Panamá en un informe, detener “inmediatamente” la tercera fase de la cinta costera que pretende interconectar la avenida Balboa con la de los Poetas mediante un túnel o una vía de circunvalación.

Pero la trama se complica

El proyecto para comunicar las avenidas Balboa y de los Poetas fue adjudicado, el 18 de marzo pasado, a la empresa brasileña Norberto Odebrecht, por $776.9 millones. El pliego de cargos señala que el contratista tiene la opción de conectar ambas avenidas con un túnel o con una costanera, lo que implica rellenos en el mar alrededor del Casco Antiguo. [Esto no es así aunque sea exactamente así. El pliego solicitaba un túnel, pero prácticamente invitaba a presentar un diseño conceptual opcional, i.e. rutas alternas.]

Pero la Unesco ya tomó una decisión. Si el Gobierno permite la construcción del túnel o el relleno marino, la salida del Casco Antiguo de la lista de patrimonios de la humanidad será un hecho.

Máscara contra cabellera. Una fuerza irresistible choca contra un objeto inamovible. Si no estuviera felizmente adormecido por un binge de comida tailandesa —y buena— me pondría a gugulear a ver si encuentro una copia del citado informe de la Unesco para no andarme refiriendo a fuentes secundarias. Necesito un pasante. Seguiremos informando.