Albrook, diez años atrás

Blast from the past de mis tiempos de conferenciante internacional. En el año 2000 hice una ponencia para el XVII Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Arquitectura en Los Ángeles, California. Para  los que se la perdieron, y para conmemorar el décimo aniversario del evento, acá va de nuevo. Disculpas por el tamaño de las imágenes. Acuérdense que esos eran otros tiempos.

Albrook, o la integración de una antigua base militar a la Ciudad de Panamá
La Base Aérea de Albrook revirtió a Panamá el 1 de octubre de 1997, después de 75 años de funcionar como una base de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Más que definir y especular sobre lo que debería hacerse para asegurar su feliz integración a la Ciudad, esta ponencia presenta el caso de Albrook como una muestra de lo que ha sucedido hasta ahora, recapitulando los cambios en distintos niveles que se han dado en la transformación de esta base militar en un barrio residencial y las diferentes formas en que se ha dado el proceso de su integración al tejido urbano de la ciudad. Albrook, con un área de poco más de 200 hectáreas, era la base militar más cercana a la Ciudad de Panamá y, debido su temprana fecha de reversión, fue uno de los primeros sitios de encuentro entre los dos lados: la Ciudad y la Zona.

La zona del canal como un vacío. En lo que respecta a la Ciudad de Panamá, la Zona del Canal es un vacío listo para ser rellenado. Aunque cuenta con toda la infraestructura necesaria y ha estado urbanizada desde principios de siglo, hasta hace poco era un sitio ‘inútil’ debido a su inaccesibilidad. Por casi cien años la Canal Zone, un territorio de los EE.UU., fue una barrera que obligó a la Ciudad de Panamá a extenderse linealmente hacia el Este. La posibilidad, y la necesidad, de integrar estas tierras al tejido urbano de la Ciudad de Panamá aparece en 1977 con la firma de los Tratados Torrijos-Carter, pero actualmente esta región, a pesar de estar a disposición de Panamá, es percibida por gran parte de la población como un sitio ajeno, extraño o incómodo: existe un vacío emocional.

Durante casi todo el siglo XX la Ciudad y la Zona se desarrollaron independientemente, dándose la espalda. Las diferentes condiciones de las dos ciudades se pueden deducir de las evidentes diferencias en trazado urbano y arquitectura utilizadas en cada una, que fueron lo suficientemente disímiles para que aún hoy en día sea visible la frontera entre los dos lados, aún cuando teóricamente ambos son parte de la misma ciudad. La línea de encuentro entre estas dos realidades, el límite Este de la Zona del Canal, fue siempre un sitio de conflicto. En la actualidad todavía es un lugar muy interesante, especialmente por ser una frontera que tiene al mismo país a los dos lados.

La ARI y los planes de zonificación. La Autoridad de la Región Interoceánica es la institución gubernamental encargada de velar por el uso apropiado de los bienes revertidos a Panamá. La ARI administra y custodia las áreas e infraestructura transferidas a Panamá (cerca de 100,000 hectáreas y 7000 edificios) con el propósito de “mejorar el desarrollo económico de la nación”. ¿Qué significa ésto? Básicamente la parcelación de las tierras disponibles en lotes para la venta o concesión, muy a menudo a precios irrisorios, incluyendo áreas cubiertas de bosque y los campos de grama cuidados (y descuidados) alrededor de las áreas residenciales.

A cada lote disponible se le aplican las normas de uso determinadas por dos planes maestros, el Plan Regional y el Plan General, preparados por consultoras internacionales en 1997. Como si no fuera suficiente con estos dos, en Albrook se hizo un tercer plan de uso de suelos en octubre del mismo año, unos meses antes de que esas 200 hectáreas de terreno revirtieran a Panamá. Este tercer estudio de zonificación subdivide Albrook en tres áreas: Albrook Administrativa, un área de uso mixto alrededor de la entrada principal en la carretera Gaillard; Albrook Oeste Residencial, con casas sencillas y adosadas agrupadas en racimos al lado de la Avenida Canfield; y Albrook Norte, un sector de pastizales listo para ser desarrollado. El plan de usos de suelo asigna normas de zonificación utilizadas en la Ciudad de Panamá. En el área residencial establecen las normas R1-A y R1-B que determinan densidades de 100 y 200 habitantes por hectárea, respectivamente. En los terrenos baldíos de Albrook Norte establecen densidades mayores, de 300 y 400 habitantes por hectárea.

Método de absorción 1: Adecuación. Por supuesto que para aplicar las normas de zonificación panameñas a las residencias de Albrook Oeste, esta antítesis de la panameñidad, fueron necesarios ciertos ajustes. Para empezar, no se podían aplicar las normas sin tener un terreno que tuviera un área y un frente de calle que ser regulados.

Por ésto se parcelaron terrenos individuales rodeando cada residencia, pero también debido a que nuestro Ministerio de Vivienda no está acostumbrado a tratar con el concepto de la propiedad común, y menos con áreas verdes del tamaño de las de Albrook.

Y el panameño promedio parece estar aún más incómodo con los espacios abiertos, así que una de las primeras evidencias de la ocupación de una casa es el levantamiento de un flamante muro perimetral que señala claramente dónde empieza la tierra de cada uno.

Otra evidencia de las otrora utópicas condiciones de vida en Albrook se nota en la infraestructura de los sistemas de distribución de agua potable y electricidad. Como los tax-payers norteamericanos corrían con los costos, no había necesidad de instalar medidores de consumo ni de instalar acometidas independientes para cada residencia. Las tuberías de agua potable y los desagües corren por cualquier lado, pasando igualmente por debajo de calles, parques y residencias. Esta visión cuasicomunista de la distribución de servicios públicos es incompatible con el estilo de vida panameño (y con los objetivos de las compañías de electricidad y agua potable) por lo que se tuvo que panameñizar la infraestructura en un largo proceso previo a la venta de las residencias. Alrededor de este período se extendió entre los futuros residentes el rumor de que la compañía eléctrica no tenía escrúpulos en conectar una o dos luminarias de calle al sistema eléctrico de las casas, por lo que había que prestar mucho cuidado durante la instalación del nuevo alambrado.

Actualmente los alambres han sido enterrados nuevamente, pero existen pruebas visibles de nuestra inocencia perdida: las estelas que albergan los medidores de electricidad, monumentos erigidos en honor a las compañías de electricidad.

Y para que no desentonaran, las casas remodeladas cuentan con tinaqueras estéticamente correctas.

Método de absorción 2: Decoración. Una vez realizada la panameñización de la infraestructura, corresponde la panameñización de la estructura. Después de todo si algo es evidente es que nadie quiere vivir en una casa igual a la de al lado. Esto es tan cierto en Levittown como en Cerro Viento, y una manera de detectar la edad de una urbanización es observando cuán diferente es cada casa de las demás.

El fenómeno se repite casi sin variaciones: una familia invierte gran cantidad de su dinero en comprar su casita de un promotor que sabiendo que la especificidad cuesta dinero ofrece hilera tras hilera de casas de molde. Un determinado número de años después, habiendo cubierto parte de la deuda original y/o necesitando acomodar cambios en la estructura familiar, se inicia la personalización de las casas. (Y, evidentemente, una buena muestra de prosperidad económica es ser el primero/a en remodelar/ampliar/arreglar tu casita.) Cuando finalmente se acaban la necesidad, posibilidad, y/o las ganas de seguir arreglando cada casa, el producto es un barrio altamente individualizado donde es posible diferenciar cada casa y leer en su aspecto cuán exitosos, educados o refinados son quienes habitan en ella.

En Albrook el proceso es distinto. El elevado costo de las residencias hizo que el nivel económico de las personas que las podían comprar fuera distinto al de quienes compran casas en Villa Lucre. Esta libertad monetaria generalizada ha permitido que las casas sean renovadas antes de ser habitadas: el proceso de personalización de la barriada se da de forma acelerada.
Las casas originales de Albrook tienen una estética bastante austera: una o dos plantas levantadas sobre pilotes, techos de tejas con aleros amplios, paredes blancas e interiores pintados uniformemente de beige claro. La mayoría de las casas (86%) son adosadas, el resto son viviendas aisladas. Todavía existen unos cuantos ejemplares inmaculados, que constituyen un grupo control que permite hacer comparaciones objetivas. Las demás han sido, o están siendo, arregladas para acomodar lo que aparenta ser el canon del gusto popular panameño.

Abundan las ventanas francesas, las balaustradas, los capiteles y las escaleras de quinceañera. Las normas de desarrollo del área especifican colores pasteles, pero ésto no explica por completo la peculiar predominancia de los tonos melocotón. En el proceso aparecen casos realmente divertidos:

casas adosadas en donde las dos mitades son totalmente diferentes, desde una benigna esquizofrenia cromática….

hasta esquizofrenias tectónicas difíciles de ignorar,

o una casa cuyo frente monumental (visible desde la calle principal) es en realidad la fachada posterior con una puerta de salida al patio posterior.
Todo esto puede resultarnos a nosotros, arquitectos ascetas, cuestionable en el mejor de los casos, pero a la mayoría de la gente, los no-arquitectos, les parece encantador.

Las raíces de estos criterio estéticos están arraigadas profundamente en la historia arquitectónica de nuestro país, arrancando con el eclecticismo de principios de siglo hasta aterrizar en mamotretos como el hospital del niño, inaugurado el año pasado.

Método de absorción 3: Invasión.

Los terrenos baldíos de Albrook Norte, a los que se les asignaron densidades de hasta 400 habitantes por hectárea, son casualmente los más accesibles desde el centro de la ciudad. Por esto no es muy sorprendente que sea aquí donde están germinado una serie de proyectos residenciales que esperan compartir el éxito inmobiliario que fue la venta de las residencias de Albrook Oeste.

Proyectos como Green Valley y Albrook Gardens materializan unas normas de desarrollo urbano impulsadas por los intereses más mezquinos que dan prioridad al número de viviendas vendibles sobre la calidad de cada una de éstas. Este tipo de Urbanización es muy común en las afueras de la ciudad, donde no sólo es tolerado, sino que se ve como la norma. Pero la diferencia es que Albrook Gardens se vende como la antítesis de la vivienda económica o de interés social. Muy al contrario, se supone que son viviendas de lujo con “finos acabados: ventanas tipo francesas, pisos y azulejos importados, techo de tejas”. Pero a pesar de ésto siguen siendo casitas en terrenos de 200 metros cuadrados, puestas tan cerca entre sí como lo permiten las leyes de la física. Y adicional a los muros que seguramente crecerán alrededor de cada terreno, existe un gran muro perimetral rodeando toda la urbanización, con una “lujosa garita de seguridad en la entrada del proyecto”.

¿Conclusiones? No, no hay conclusiones. Tal vez mi punto sea que la planificación no es garantía de nada, porque si en Albrook, que tiene tres planes de zonificación, ha sucedido lo que ha sucedido ¿qué puede esperarse de áreas que sólo están cubiertas por un plan o de aquellas donde simplemente no lo hay?

Era natural que se produjeran cambios físicos al pasar la Zona del Canal a manos panameñas, y como esta situación simplemente no tiene precedentes (nunca tantas tierras tan cerca de una ciudad capital se han vuelto disponibles en tan poco tiempo) actualmente nos encontramos teniendo que inventar todo, que hacer el camino andando. Así que sólo el tiempo dirá lo que sucederá finalmente con Albrook, las otras bases militares (Clayton, Sherman, Howard, etc.) y el resto de la antigua Zona del Canal.

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  1. Lcaballero

    Te comento que la arquitectura pierde el nombre en cualquier composicion mostrada…..
    De verdad que algunos tendran tendencias comerciales donde el cliente quiere lo que vio aca y alla sin saber el sacrilegio que comete….Seria bueno si estos colegas se atreven a poner letrero de autoria……… La verdad yo la llamaria arquitectura comercial capitalista….o sera que el arquitecto mas famoso de panama prolifero la tendencia………..
    La pregunta es dejariamos pasar ese dinerito por hacer lo que dice el cliente……….QUE CASI SIEMPRE ES LO QUE SUCEDE………..Por defender a algunos colegas………..

  2. Ángelo Peregrina

    Aunque no soy Arquitecto ,la forma y manera como se ha planteado la NUEVA CIUDAD,difiere de su anterior uso,tal como lo has planteado en este Interesante Análisis. El sentimiento por cuanto viví y disfrute de los ricos dulces en el Piex de Balboa,como los fabuloso paseos por Clayton y áreas aledañas,que se desvanecen por la falta de amor a lo propio y el sentimiento de Identidad que debe generar el ciudadano común al no reconocer su pasado. Un Festín para aquellos que se opusieron a la recuperación de estos territorios ocupados mediante (bueno o algo discordante en alguna clausula)los Tratados Toriijos-Carter. La no protección de estas áreas como también la aplicación de normas de conservación ,dio al traste tanto desatino estético en los entornos de la antigua Zona y es que no hay que ser muy estudiosos ,para percibir la fea y arrogante amalgama de estilos,perpetrados por gente ignorante y algunos profesionales mediocres. Simple y sencillo,vivimos en una comunidad que entre menos sabe ,menos cuestiona,sobre todo en los últimos 5 años.

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