Coda a Te falta calle

O, este blog ahora se llama “All Graffiti, All the Time.”

Ayer, en medio de una de mis peroratas verborreicas inspiradas por los gases de pintura en spray que he estado aspirando de segunda mano desde la semana pasada —gajes del oficio de curador de una exhibición de graffiteros— me escuché argumentando acerca de otro papel que tiene el graffiti en la vida urbana.

Dice la propaganda que la ciudad la hacemos todos, pero en la vida real la tarea real de construir nuestras ciudades cae en las manos de muy pocos: los arquitectos que tienen contratos, los promotores de bienes raíces, los inversionistas, las direcciones municipales de planificación urbana y las manos invisibles del Mercado. Visto en estos términos menos color de rosa, la mayor parte de nuestro entorno construido es una manifestación de poderes y procesos ajenos a la realidad de los ciudadanos. La ciudad proper es hecha por otros.

El graffiti es todo lo contrario. El graffiti es una capa de información democrática —porque todos podemos participar— y fluida —porque cambia todo el tiempo— que cumple la promesa de la ciudad como un ágora donde todos los aportes son igual de válidos. Si la ciudad es el comunicado de prensa oficial y almidonado, el graffiti es la sección de comentarios sin moderación. Ustedes dicen vandalismo y criminales marcando territorio; yo digo un sistema de expresión y comunicación vívido y fascinante. En fin, arte.

Fin del rant. Todo esto es una excusa transparente para un poco de descarada autopromoción. Les comunico y les recuerdo que este viernes 15 de diciembre inaugura una exhibición de graffiti local que estoy curando junto a mis colegas Evade, Dax, Maia, Letra × Letra y Koz y donde vamos a tener a más de 50 graffiteros mostrando obra reciente. Vengan y conozcan y apoyen, que la aina va a estar uena.

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