Category: Z notas sueltas

Cuba contraataca

Como ya es tradición desde el año pasado, este año me pasé las dos primeras semanas del mes de abril del 2012 en aquella más grande de las islas Antillas Mayores: la orogénica República de Cuba. Espero que la invitación a editar Condé Nast Traveler llegue pronto, porque mis arcas no van a aguantar por mucho tiempo esto de seguir costeándome mis turismos yo mismo.

Prefacio: La partida

Capítulo I: Viñales, Pinar del Río

Capítulo II: Playa Larga, Matanzas

Capítulo III: Camagüey, Camagüey

Capítulo IV: Cayo Coco, Ciego de Ávila

Capítulo VI: La Habana, La Habana

Epílogo: El retorno

Se enseña diseño

Los rumores son ciertos, damas y caballeros: desde la semana pasada, y cuatro noches a la semana, estoy fungiendo como Profesor De Diseño Arquitectónico para dos grupos de Taller Vertical (Tercero, Cuarto y Quinto Año) en la Facultad De Arquitectura de la Universidad De Panamá. ¡Aplausos!

Entré por una puerta tan grande que —oh, honor de honores— hasta me encargaron preparar el primer problema arquitectónico que enfrentan los estudiantes de Quinto: hacer un parque vecinal en aquel famoso relleno de Paitilla. Idea genial, ¿no?

Y en caso que no hayan conseguido uno de los limitadísimos cupos, aquí les ofrezco la oportunidad de jugar a ser mis estudiantes. Lean rápido, que la entrega del proyecto es este mismo jueves/viernes. Y dice:

Universidad de Panamá. Facultad de Arquitectura. Departamento de Diseño. Diseño Arquitectónico V. Primer Semestre 2012. Módulo 1.

Tema: Un parque vecinal en Paitilla

Antecedentes:

El frente marino de la ciudad de Panamá incluye parques formales del siglo pasado, como el parque Urracá y el monumento a Balboa, junto a ejercicios más recientes, como la cinta costera y el parque que rodea y cubre los estacionamientos del antiguo mercado público.

¿Es posible diseñar un parque mejor que estos ejemplos?

¿Qué hace que un espacio público sea exitoso?

Los terrenos en la desembocadura del río Matasnillo, que incluyen la famosa finca 350801, están al final de la cinta costera, en una de las zonas residenciales más densas de la ciudad: el sitio ideal para diseñar un parque (en vez de, digamos, más torres de apartamentos).

Objetivos generales y específicos:

  1. Agregar un elemento al sistema de áreas verdes de la ciudad.
  2. Integrar estas dos hectáreas de terreno al tejido urbano especificando vías de acceso peatonal desde la cinta costera y Paitilla.
  3. Diseñar espacios que permitan actividades nuevas y complementarias a las que usualmente se dan en la cinta costera y el parque Ignacio de J. Valdéz.
  4. Enfrentar la tabula rasa de un terreno nuevo, vacío y sin historia; un relleno carente de forma pero rodeado de vistas en todas las direcciones, desde las torres de la catedral hasta las torres de Paitilla.
  5. Estudiar precedentes —proyectos locales o en el extranjero— para detectar las estrategias de diseño o combinaciones de espacios/funciones/elementos más eficientes/interesantes.
  6. Hacer un Gesamtkunstwerk, una obra de arte total. Diseñar con igual esmero lo macro —el parti y la repartición de los usos— que lo micro —el mobiliario urbano y los pavimentos.

Descripción del proyecto con el programa de diseño: El objetivo académico principal es aprender a diseñar un espacio público de uso variado, pero respondiendo al contexto urbano existente: un sitio altamente visible entre la densidad de Paitilla y la serenidad del mar.

Cada estudiante es responsable de determinar el programa de diseño de su parque. Este espacio público debe albergar actividades correspondientes a los intereses recreativos de los distintos tipos de personas que habitan el área circundante, tales como caminar, correr, conversar, celebrar ferias, conciertos y mercados de pulgas. Podrán incorporarse otras actividades y el estudiante decidirá el nivel de importancia que debe tener cada una según su concepción del proyecto y estudiando las que se dan (o se pueden dar) en otros parques del barrio. El objetivo no es hacer un parque, sino hacer justo el parque que Paitilla necesita.

Igualmente, el diseño debe responder a su contexto natural y construido, aprovechando las vistas en todas direcciones, y ser consciente de que será visto de cerca desde carros que manejan a 80 km/h por la cinta costera y de lejos desde lo alto de las torres de apartamentos. Naturalmente, debe ser igual de atractivo desde ambos puntos de vista.

Más que una plaza brutalista de las que tienen uso múltiple pero que nunca se usan, el diseño debe lograr un balance entre las áreas de uso definido —fuentes, juegos de niños, canchas de juego— y las de uso indefinido —explanadas, prados, arboledas— y entre el hardscape y el softscape.

Se diseñarán accesos peatonales desde al menos la cinta costera y Paitilla. Asumimos que el Hotel Plaza Paitilla Inn nos permitirá llegar al lote a través de sus estacionamientos sobre la avenida Italia, por lo que no se requieren más sitios de estacionamiento que estos.

Metodología: Este primer módulo del año es un proyecto rápido y solo contamos con dos semanas para desarrollar la propuesta. Por lo tanto, la etapa de pre-diseño será casi simultánea con el desarrollo del diseño. El estudiante visitará el terreno y preparará un estudio de contexto con esquemas que muestren edificios y lotes circundantes, áreas de sol y de sombra, vientos predominantes, vegetación existente, vistas desde y hacia el terreno, ejes y accesos, etc. Durante la sesión 2, cada estudiante presentará un estudio de caso sobre un proyecto similar o relevante, local o en el extranjero. También presentará un diagrama de parti mostrando programa y zonificación del parque propuesto. Estos tres componentes del pre-diseño (estudio de contexto, estudio de caso y parti) se compilarán en un informe escrito que se entregará para evaluación en la sesión 2.

Las sesiones 2 y 3 se dedicarán a trabajo de taller para desarrollar el diseño y bosquejar los componentes de la presentación final, que se realizará durante la sesión 4.

Sesión 1. 19 y 20 de marzo. Visita al sitio: contexto y análisis de sitio. Estudio de caso. Preparación de informe: estudio de contexto, estudio de caso y parti.

Sesión 2. 22 y 23 de marzo. Presentación y evaluación de informe: análisis de sitio, estudio de caso y parti. Desarrollo de diseño en escala macro y micro. Zonificación y dimensiones del programa.

Sesión 3. 26 y 27 de marzo. Desarrollo de diseño. Precrítica.

Sesión 4. 29 y 30 de marzo. Presentación final y evaluación.

Evaluación: Este módulo equivale al 20% de la nota final: 5% corresponde al informe presentado en la sesión 2; 15% a la presentación final de la sesión 4.

Requisitos de entrega final:

  1. Planta o maqueta: parque en detalle, edificios circundantes en volumen. Escala 1:500. Tamaño aproximado 2’ x 3’.
  2. Perspectivas generales mostrando la intención de diseño o espacios de interés. Se permiten bocetos rápidos o fotomontajes, idealmente mostrando parque en contexto.
  3. Dibujos o maquetas adicionales de espacios, elementos, detalles, mobiliario, etc.

Fecha de entrega: La entrega final será el 29 y 30 de marzo.

Bibliografía:

Giovanni La Varra. Post it city. El último espacio público de la ciudad contemporánea.
Vicent Ducatez. El jardín del placer de OMA.


Separados al nacer: homenaje al Guild House en Urbanización Los Ángeles

Arriba, la Guild House en Filadelfia (Robert Venturi, 1963), coronada con una escultura simbólica en forma de antena de televisión dorada; abajo, un edificio de apartamentos detrás del estacionamiento del Lung Fung, coronado con un penacho (un fascio) de antenas de telefonía celular nada simbólicas.

Liviandades de domingo: Le Corbusier desnudo NSFW!

Como todos ustedes, queridos lectores, son gente bien culta, seguramente no tengo que explicarles que esta foto de arriba muestra a Le Corbusier pintando (i.e. vandalizando) una de las paredes de E.1027, una máquina para habitar diseñada por su amiga y vecina Eileen Gray. Y pintando como en realidad trabajamos los arquitectos: Completamente Desnudo. Sí, entérense. La arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de las partes pudendas bajo la luz.

Esperemos un rato a que sus cerebros procesen la imagen, para asegurarnos que esa cicatriz aparezca en sus pesadillas por el resto de sus vidas. ¿Listos? Continuemos.

Bueno, hace un mes Reality Cues, prestigiosísimo Think Tank y repositorio de futuros arquitectónicos, organizó la Le Cor(nudie)r Competition, una competencia de diseño para remixear esta foto. Ni corto ni perezoso me desnudé e hice una, que ha sido galardonada con el Sooo Should Have Been a GIF Award. Damas y caballeros, con ustedes Beyonbusier.

¿Mi premio? Un Le Corbusier desnudo de bolsillo, que ahora mismo viaja en mi dirección adentro de un sobre limpio, blanco y rectangular.

Ya puedo morir feliz. Digo, ¿cuántos de ustedes han salido en Flavorwire?

The Goose es La Gruta

Misterio resuelto. Mi asistente investigativo honorario @betobasura llamó mi atención a una conversación en SOCNET, The Special Operations Community Network, donde la comunidad de veteranos de las fuerzas armadas norteamericanas reseñan sitios que un turista no debe perderse en Panamá. Entre ellos…

Gruta Azul (“The Goose”) – The area out towards Rio Abajo has been relatively unaffected by the changes in Panama so its still going strong with the same nasty carpet. Wouldnt be surprised to learn that there are second and/or third generations workers in there.

Ergo, “The Goose” parece ser un simple seudónimo (o eufemismo) gringo para La Gruta Azul. ¡Aplausos!

Por andar embebido guguleando “blue grotto”+panama olvidé completamente gugulear “blue goose”+panama. Oh, las cosas que uno encuentra, desde diarios de viaje:

He told us his home district and asked if we had ever heard of the “Blue Goose.” I told him we had not. He stated that it was a house of ill repute where one could buy ladies, and that he lived nearby. [...] I asked him if he could give us directions to the Abajo District and that if he had heard of the “Blue Goose.” He corrected me by telling me it was the “Gruta Azul”—Spanish for Blue Goose—and that it was not a safe place nor was the Abajo District a place we should visit.

hasta poesía vanguardista:

Best whorehouse in all of Panama maybe in the whole damn world the taxi driver is assuring us as he mops the sweat from the chocolate-colored skin of his neck [...] & then we’re pulling into the huge parking lot of the Blue Goose which looks like a big blue airplane hangar & we pay the driver & step inside & it’s bigger than an Oktoberfest tent & all decked out with bamboo walls & a thatched palm roof & fishing nets suspended from the rafters full of conch shells & dried starfish & glass fishing floats & sitting along the bar are several women of uncommon & mind-boggling beauty & me & Watkins & J.J. sit down at a table & are soon joined by three women one of which is without a doubt one of the most beautiful I’ve ever seen & drinks are bought & jokes are cracked & the afternoon slides comfortably into a boozy evening [...] & when Gloria invites me back to her room under the pretense of showing me some pictures in her photo album I [...] agree to go anyway curious to see what one of these rooms is actually like & much to my surprise they’re nowhere as grim as I had been expecting & actually sort of kitschy & cozy & not exactly uninviting & Gloria’s is full of stuffed animals & colored lights & shag rugs & pillows & a lava lamp next to the king-size water bed [...] & that maybe that taxi driver was actually right maybe this is the best whorehouse in all of Panama maybe in the whole damn world.

Ya saben, para que lo agreguen a su argot de ex-pat o de entendido.

De ñapa les dejo el trailer de The Japanese Sandman, un corto que dramatiza esa primera carta del yagé de Burroughs en Panamá. ¿Estará el corto completo en Cuevana?

Más ñapas sobre la Blue Goose

Continuando con nuestra pequeña obsesión presente: que la taberna “Blue Goose” de Burroughs resulte ser la Gruta. Pop quiz: ¿Cuán vieja es la Nueva Gruta Azul?

Nuestro corresponsal especial en la Biblioteca Nacional, Tomás Cortés-Rosselot, nos comparte este anuncio publicitario que data del 3 de junio de 1903. Ya antes de que tuviéramos Nueva República teníamos Nueva Gruta Azul. Panamá ya era igualito desde antes de ser Panamá.

Y luego entonces, ¿se acuerdan del horror con que Burroughs se quejaba del tamaño de su cuenta?

Immediately two old whores sat down at my table without being asked and ordered drinks. The bill for one round was $6.90.

Bueno, al ajustar ese monto con la inflación de estos 59 años —748.9%, según mis fuentes— el precio de esa ronda de tragos equivale a $58.57 dólares norteamericanos de 2012. Bill, te acompañamos en el sentimiento. Aunque seguramente la situación no es muy distinta en nuestros establecimientos similares del Panamá de hoy. De nuevo, el tiempo pasa pero nada cambia.

El misterio de la taberna “Blue Goose” de Burroughs

Seguramente todavía están traumatizados por aquella primera Carta del Yagé, donde William Burroughs hace un recorrido por los bajos fondos del Panamá de 1953. Todos sabemos dónde está el Hotel Colón y el Hospital Santo Tomás, pero la identidad de la taberna “Blue Goose” había permanecido envuelta en una bruma de misterio… ¡hasta ahora!

Recordemos el pasaje pertinente:

I had a magazine article with me describing a joint outside Panama City called the Blue Goose. ‘This is anything goes joint. Dope peddlers lurk in the men’s room with a hypo loaded and ready to go. Sometimes they dart out of a toilet and stick it in your arm without waiting for consent. Homosexuals run riot.’

The Blue Goose looks like a Prohibition era road house. A long one story building run down and covered with vines. I could hear frogs croaking from the woods and swamps around it. Outside a few parked cars, inside a dim bluish light. I remembered a prohibition era road house of my adolescence and the taste of gin rickeys in a mid west summer. (Oh my God! And the August moon in a violet sky and Billy Bradshinkel’s cock. How sloppy can you get?)

Immediately two old whores sat down at my table without being asked and ordered drinks. The bill for one round was $6.90. The only thing lurking in the men’s room was an insolent demanding lavatory attendant. I may add that far from running riot in Panama I never scored for one boy there. I wonder what a Panamanian boy would be like. Probably cut. When they say anything goes they are referring to the joint not the customers.

Hace un par de días tuve una epifanía. Salió en mi Instagram esta foto de @abdelitohtroy y de pronto todo hizo sentido.

¿Qué creen, la encontramos? ¿Habrá Burroughs leído mal el letrero, transformando Blue Grotto en Blue Goose? Las palabras Grotto y Goose se parecen lo suficiente para confundir a cualquier junkie. ¿O habrá sido un problema de transcripción/interpretación? La caligrafía de Burroughs era terrible, y todavía da de comer y pone a especular a sus editores.

Mi corazón me dice que sí es. La “Blue Goose” existe y funciona. ¿Se anima alguien a acompañarme a buscar hipodérmicas en el baño de hombres?

Ñapa 1: Le “gruta azul” à Panama, Photo d’époque de 1966—foto por Jean-Pierre Verhaege, marinero del BSL Rhin, que estuvo anclado en el puerto de Balboa entre el 23 y 26 de abril de 1966.

Ñapa 2: Más notas de Burroughs sobre Panamá, esta vez de la libreta-diario latinoamericana que compró Ohio State. Y dice:

July 17, Panama.

Ruins of 1910. Limed Trees – Wooden hospitals where people died in rows from yellow fever. Walked around with camera. People always know when you are taking their picture. Concept of soul loss. I was trying to get picture of young indian on boat. Such languid animal inocence. He knew i was trying to take his picture and would always look up just as I was swinging camera into position. [corrugated iron roofs, wheeling albatrosses.

Every cell vexes like junk sickness, what do I want from him? sitting leaning against the bow of the boat, idly scratching one shoulder — a long white scar on his right shoulder — looking up at me with a trace of sulkiness. Walked around, started cooking. Need to see Angelo again.

Photography. There is something obscene here, a desire to capture, imprison incorporate.

What persistent pimps in Panama. One stopped me chewing my ear off about a 15 year old girl. I told him. “She’s middle aged already. I want that 6 year old ass. Don’t try palming your old 14 year old bats off on me.”

Everyone here is telepathic on paranoid level. If you look at anyone he knows at once he is being observed and gives evidence of hostility and suspicion and restlessness.

Arquitectura de Panamá: 1976/2000—Teoría arquitectónica en Panamá

[Otro segmento más del Trabajo de graduación para optar por el título de Licenciado en Arquitectura que escribí hace doce años].

2. Teoría arquitectónica en Panamá

Es un hecho evidente que nadie parece hablar sobre la arquitectura panameña, ni siquiera en Panamá. Hasta hace muy pocos años la historia reciente de nuestra arquitectura era un verdadero punto ciego que resulta más inexplicable cuando se considera el interés actual por la arquitectura contemporánea en el resto del mundo. Si bien parecen estarse dando los primeros pasos para corregir esta situación desde el campo de la historiografía, el desolado campo de la teoría arquitectónica panameña permanece inexplorado.

Hablando sobre la arquitectura panameña en 1983, el arquitecto Erik Wolfschoon afirma que “la confrontación con el acto de «habitar» ocurre siempre desde una perspectiva pragmática, exenta de cualquier especulación teórica y libre de prejuicios ideológicos”; lo que, puesto de esa manera, no suena tan malo después de todo. Casi suena como si las especulaciones teóricas fueran las muletas que apuntalan a las arquitecturas tullidas, y estorbos que impiden el libre desarrollo de las sanas. Una arquitectura que no requiera de estos soportes externos sería, por lo tanto, una arquitectura sana y orgullosa. Pero en realidad este delirio de independencia, el ansia de estar fuera del alcance de la teoría, es parte de la rebeldía de la adolescencia. Y la práctica postmoderna de barrer con los paradigmas teóricos por el mero gusto de quitarlos de en medio no ayuda. Al cancelar la teoría se rompen los vínculos que, teóricamente, unen a toda obra arquitectónica con todas las demás. Así, cada obra se coloca en un vacío, un medio esterilizado que, contrario a lo que podría imaginarse, resulta generalmente desfavorable para la misma. Si cada obra de arquitectura tiene que ser juzgada por sí misma, las posibilidades de que los deslices del arquitecto queden a la vista se incrementan dramáticamente. Este papel de la teoría como excusa o justificación ha sido ignorado en gran parte por nuestros arquitectos, que no se han dado cuenta que el mejor chaleco antibalas es una buena capa de especulación teórica.

Posteriormente en el mismo ensayo se señala que, con muy contadas excepciones, “nuestros arquitectos muestran una curiosa indiferencia hacia la interrogación filosófica: ajenos, por un lado, a los arcanos experimentos de la vanguardia, a los «ismos», son, a su vez, víctimas potenciales de la costumbre o de banales juegos sintácticos.” Hay que recordar que para ese entonces el dilema de un arquitecto era el elegir si debía ser PoMo o Mo, pero en estos 17 años han habido algunos cambios. El distanciamiento que se menciona con respecto a los últimos gritos de la moda arquitectónica ha desaparecido en gran parte gracias a los avances en el campo de la comunicación. Es muy difícil para cualquier arquitecto (o estudiante de arquitectura) que se precie el desentenderse de las últimas proezas de los arquitectos del Star System, desde Times Square hasta Hong Kong. De hecho, parece que ahora lo que está de moda es estar al tanto de todos y cada uno de los arcanos experimentos de la vanguardia, y adornar cada afirmación con obscuras citas de Eisenman o Koolhaas. Por otra parte, la mayoría se encuentran atrapados en el hastío de su inventado repertorio expresivo, y los «“banales juegos sintácticos” pululan a diestra y siniestra.

Muchas veces se ha dicho que los arquitectos nos comunicamos mejor cuando lo hacemos gráficamente. Pero también es cierto que la mejor forma de darnos cuenta de la validez de los credos que sustentan la obra de un arquitecto es el leer sus escritos. El arquitecto que escribe es, en la actualidad, rara avis en nuestro país. Más preocupante aún es el hecho de que nuestros arquitectos sean particularmente reacios a referirse a su obra en un tono más que meramente descriptivo. Si esto es evidencia de modestia, hermetismo o temor es igual de posible, y queda abierto a la especulación.

Este silencio de parte de los arquitectos podría no tener mayores consecuencias si existiera una crítica arquitectónica que rellenara ese vacío. En ese caso, la crítica juega un papel de “teoría colectiva” que funciona retroactivamente y le explica a los arquitectos indolentes qué es lo que han estado haciendo y por qué lo hacen. No hace falta decir que hasta ahora en Panamá no se ha establecido la crítica arquitectónica como una institución. Además de la premiación anual a las mejores obras de arquitectura realizada por la SPIA, la crítica arquitectónica panameña es, prácticamente, inexistente y se limita a la ocasional columna en la sección de opinión de La Prensa.

Panamá parece ser la tierra del arquitecto genial independiente que «hace su cosa» porque sí, porque quiere o porque se lo piden. Este culto a la individualidad, inculcado en todo estudiante desde los primeros años de universidad, produce (pero también es producto de) un gremio que no es tal, donde el contacto entre colegas (competencia potencial) se mantiene usualmente a niveles mínimos. A juzgar por la escasa asistencia de profesionales a congresos y eventos organizados por la SPIA y el IPAUR, la mayoría de los arquitectos panameños parecen desentenderse de la Arquitectura (con A mayúscula) tan pronto reciben su diploma. Este estancamiento produce arquitectos que se pasan su vida regodeándose en el genio de su creatividad.

Pero nada de ésto es razón para deprimirse. Este vacío puede indicarnos la vía correcta, aquellos sitios insuficientemente explorados en donde (casi) cualquiera puede hacer un aporte valioso. En cuanto al futuro de la Arquitectura panameña, nos espera el proverbial camino largo y difícil hacia la salvación, pero va a ser un viaje interesante, si no divertido. Sin embargo, el reconocer que se tiene un problema es un paso ineludible para solucionarlo, y mientras ésto no suceda, mientras los egos monolíticos sigan convencidos de su perfección, continuaremos flotando en la inopia.

Un Soumaya para Panamá

Starchitecture alert! FREE —i.e. Fernando Romero, el Baby Rem mexicano, célebre arquitecto del Museo Soumaya— ¡está diseñando un Museo de Arte Moderno en Latinoamérica! ¡Específicamente en Panamá! ¡Con película y todo!

Tantas preguntas, tantas preguntas. ¿Adónde están haciendo esto? Como todos las animaciones promocionales de nuestro país, el proyecto se muestra en un paisaje prístino, sin ningún tipo de hito cercano que permita situar su localización precisamente. Solo está el mar, el horizonte y el atardecer. Me gustaría pensar que eso significa que están apuntando a uno de los terrenos en las Islas de Punta Pacífica, pero ahí en el render de arriba está el puente de las Américas, así que parece que lo estén poniendo en la península de Amador, tal vez en los rellenos famosos esos sigilosos pero inminentes. ¿Será que nuestra administración tiene en mente, sin que lo sepamos, un desarrollo cultural como el distrito cultural de la isla de Saadiyat en Abu Dabi? Allá Foster, Gehry, Nouvel y Zaha; acá Gehry y Romero. Claro que seguro que al nuestro le va a ir mejor que al árabe. ¿Burbuja? ¿Qué burbuja?

Sigue la pregunta de desde cuándo anda esto dando vueltas, y sin avisarme a mí. La película está en youtube desde enero, pero Romero ya desde el año pasado iba dando pistas de estar pensando en esta patria tan pequeña tendida sobre un istmo. Dice en una entrevista en designboom de marzo de 2011:

we are not interested in building a continuous language, we don’t want to have our own stylistic approach but rather to try and be honest to the environment of each project.

architecture is a translation process. if you are doing a museum in panama, there’s certain things of the location that you need
to translate into that specific structure; a part of the museum program, the culture, the context and the way of using the available technology in that particular environment.

Luego la inevitable pregunta de qué es esto. Parece un Hirshhorn de Gordon Bunshaft, porque es un museo de arte moderno, y parece un Cloud Gate de Anish Kapoor porque es una escultura en un parque. Sobre lo de adentro, Liz Kesley, la junior architect del proyecto, tiene un spread sobre el proyecto en su portafolio digital.

for a comission to design a flexible gallery/museum for private collections, we created a whirlpool volume. interior space flows from large scale halls to intimate niches, varied qualities of spaces for the undefined program.
program and organization is super flexible, allowing for temporary conditions and numerous possibilities.
Pero la palabra final y la primicia la tiene, de nuevo, designboom:
this museum is located on a bay in mexico [sic, suponemos], so we convinced the client that the design should interact with the water in a interesting way. we started off by creating a kind of stylized ‘doughnut’ that allowed the water to enter from beneath the edge of the structure into the center ring. the whole facade is perforated with a random series of rhomboids that allow a large amount of light to enter the exhibition spaces and also are [sic] attract attention from the outside.
Naturalmente, se incluyen también muchas más imágenes para que satisfagan sus ojos, incluyendo diagramas que referencian el contexto (vistas hacia el casco viejo, el mar, nuevos desarrollos y un misterioso lugar turístico), y renders adicionales: una vista diurna con megacrucero y puente de las Américas y una vista crepuscular con cerro Ancón.
En fin, qué alegría. Crucemos los dedos por que este quede mejor construido y funcione mejor como museo que el Soumaya del DF. Y me muero por ver cómo quedan nuestros baños.

Arquitectura de Panamá: 1976/2000—Arquitectura en el mundo 1976/2000

[Seguimos reciclando y recirculando mi Trabajo de graduación para optar por el título de Licenciado en Arquitectura, redactado en 2000. Si se perdieron la introducción, acá está.]

 1. Arquitectura en el mundo 1976/2000

Si se tuviera que calificar con una sola palabra la arquitectura de este cuarto de siglo probablemente la más apropiada sería ‘pluralista’, y esto a pesar de que más que una doctrina única y clara el pluralismo puede verse como resultado de la ausencia de una doctrina única y clara. Durante el periodo de estudio, el relativamente sólido frente del Estilo Internacional se desmorona y es sustituido por una aparente infinidad de filas de diferentes espesores y longitudes, algunas efímeras, otras mucho más longevas, que a menudo se subdividen en otras más. El hacer un recuento apropiado de todas estas ramas es una labor demasiado ambiciosa, incluso para la tesis de arquitectura promedio, pero aún así es mejor asumir ignorancia y tratar aunque sea a grandes rasgos las más importantes.

La práctica de agrupar las obras arquitectónicas en ‘ismos’ o estilos arquitectónicos resulta frecuentemente infructuosa, debido a que éstos son por lo general variables y de límites borrosos, lo que ayuda a dificultar su definición. Por otro lado, sería imposible enfrentar 25 años de teoría y arquitectura sin el soporte (por muy endeble que sea) de este tipo de generalizaciones, así que, como haría todo buen bricoleur, se usará (pero no se avalará) este método para recapitular los ires y venires de la arquitectura del mundo durante el periodo de estudio.

Modernismo

1976 encuentra a un Movimiento Moderno caído en desgracia. Su austero lenguaje y escueta decoración podía satisfacer a los arquitectos de la vieja guardia, pero las masas exigían sus columnatas, y su clamor fue escuchado por las nuevas generaciones de arquitectos postmodernos (ver abajo). El Estilo Internacional, el Movimiento Moderno de posguerra, no se veía como una arquitectura del ‘ahora’ de entonces, y quedó mayormente en desuso. Pero este estado de anacronismo no causó su extinción: en el mundo se siguió (y se sigue) construyendo arquitectura moderna. Esta perseverancia dio fruto en los años noventa, cuando la reevaluación de los dictámenes postmodernos ocasiona un resurgimiento en el interés público por el modernismo.

Geográficamente, este renacimiento es un fenómeno que se concentra en las dos orillas del Pacífico: Japón al este y Los Angeles al oeste. Desde 1945, con la construcción de las primeras casas del Case Study Program, Los Angeles fue el punto de convergencia de los impulsos originales del modernismo europeo con el pragmatismo norteamericano. Los arquitectos de la llamada Escuela de Los Angeles, construida alrededor de la figura de Frank Gehry, son producto de esta mezcla. El contexto cultural Japonés produce, en cambio, un modernismo más táctil, menos formal y hasta cierto punto transitorio. Muchos puristas ideológicos calificaron inicialmente estos híbridos interculturales como versiones diluidas de los manifiestos originales del modernismo heroico de principios de siglo. Sin embargo, en la actualidad constituyen una de las fuentes más prolíficas en el proceso de transformación de la arquitectura modernista.

Postmodernismo

La arquitectura de la era del capitalismo de consumo que se extendió durante los regímenes de Tatcher (1979-1990) y Reagan (1981-1989). La publicación en 1977 de “El lenguaje de la arquitectura postmoderna”, de Charles Jencks, puede verse como la oficialización del postmodernismo como tendencia arquitectónica. Desde entonces el estilo se confesó crasamente pluralista, un estilo compuesto de otros estilos que a menudo sólo tenían en común su oposición al Movimiento Moderno. Esta primera subdivisión opone la «multivalencia» postmoderna a la ‘univalencia’, o falta de variedad estilística, del Movimiento Moderno. Pero esta uniformidad se da únicamente en cuanto a los criterios estéticos, que parece ser el fundamento principal de toda la obra de Jencks. Igualmente, la supuesta oposición al Movimiento Moderno era en algunos casos cuestionable: en la categoría ‘Metafórica’ incluye la Capilla de Ronchamp, de Le Corbusier, y la terminal de la TWA de Saarinen en Nueva York. Para poder presentar al Movimiento Moderno como algo univalente y uniforme, calificaba automáticamente como postmoderno a cualquier cosa que se apartara de la arquetípica glass box.

“Al romper con el Movimiento Moderno, los post-modernistas, sospechosamente, podían perder de vista algunos de sus conceptos más difíciles, innovadores y valiosos: el papel social de la arquitectura, la fuerte vinculación entre teoría y práctica, la estrecha relación entre diseño y tecnología, el sentido del dinamismo, del progreso y del cambio revolucionario. En su lugar vendría una pobre teoría estilística que, como la de la Nueva Derecha, confundiría los temas y haría la crítica social más difícil.” (Risebero, 1992)

Basándose someramente en el credo semántico de entender toda manifestación humana como comunicación no-escrita, el postmodernismo buscaba construir una arquitectura que tuviera un lenguaje, que le hablara a las personas, que expresara un significado. Se introducen innumerables términos literarios (sintaxis, palabra, metáfora, referencia) a la teoría arquitectónica

Ya desde mediados de los años ochenta se proclamaba la muerte de la postmodernidad, que se había “convertido en un juguete del Capitalismo salvaje” (Architectural Review, agosto 1986). Inmediatamente el fenotipo de la arquitectura postmodernista (columnatas, arquitos, etc.) pasó a ser repudiado tan rápidamente como se había puesto de moda. En cambio, su genotipo (las ideas intrínsecas del movimiento, la postmodernidad de la teoría postmodernista) ha resultado más difícil de combatir, a pesar que ambos aspectos fueran atacados por igual en el “juego del PoMo-bashing” de los noventa. La maquinaria propagandística que vendió (y sigue vendiendo) al postmodernismo como el camino, la verdad y la vida ha sido efectiva al punto que es posible encontrar trazos de postmodernismo en todos lados, como ya hemos visto. Esta edad postmoderna está más arraigada que cualquiera de las anteriores, y hará falta un cataclismo de dimensiones épicas para destronarlo. (Se llegó a especular que esta crisis sería consecuencia del error informático del Y2K, pero como todo perro que ladra, éste fue un fiasco).

Deconstructivismo

“Versiones de fin-de-siècle del constructivismo ruso y el expresionismo alemán” (Venturi, 1996)

En 1988, cincuenta y seis años después de “Modern Architecture-International Exhibition”, el MoMA en Nueva York presentó la exposición “Deconstructivist Architecture”. El hecho que el MoMA albergara esta exhibición, y la participación del mismísimo Philip Johnson como curador, indudablemente incrementó las expectativas del público sobre las consecuencias que la misma tendría sobre el futuro de la arquitectura.

Los apelativos dados inicialmente a la arquitectura deconstructivista, como ‘post-constructivismo’ o ‘neosuprematismo’, indican su deuda con la estética de las vanguardias artísticas de la revolución rusa. Al igual que estas raíces en movimientos heroicos, se basaba en movimientos antiheroicos como el Dada, el Punk y el New Wave. Si consideramos al postmodernismo como un producto de exportación norteamericano, el deconstructivismo puede verse como la respuesta europea al quebranto de su hegemonía. Los arquitectos representados en la muestra, Coop Himmelb(l)au, Zaha Hadid, Daniel Libeskind, Peter Eisenman, Bernard Tschumi y Rem Koolhaas, entre otros, tenían en común como vínculo teórico su interés por el concepto de la deconstrucción. (Otro vínculo fue que casi todos rechazaron la etiqueta de deconstructivista, de la misma manera en que muy pocos quisieron que les llamaran postmodernistas).

Como ya vimos, la deconstrucción es un término filosófico aplicable, en teoría, a todo sistema. La razón por la cual la ruptura de la relación entre significante y significado se traduce en una arquitectura de ángulos agudos y paredes desplomadas es uno de los grandes misterios de nuestra era. De hecho, el Decon puede verse como la versión manierista del PoMo, un juego para la demostración de las facultades geométricas del arquitecto (de la misma manera que en el manierismo posterior al renacimiento se jugaba con las reglas de la arquitectura clásica). Nada de ésto impidió que el Decon gozara de mucha popularidad durante unas temporadas. Sin embargo, en esta edad postmoderna de obsolescencia acelerada (si no inmediata), nada dura para siempre y ya a mediados de los noventa casi nadie hacía arquitectura Decon y el término quedó rápidamente en desuso (al menos en el primer mundo).

High-Tech

“Versiones sobrevaloradas y retorcidas de escultura arquitectónica, paradójicamente vestidas con decoraciones que representan estructuras heroico-funcionalistas de miembros expuestos que simbolizan la ingeniería del siglo diecinueve, cuando todo el mundo sabe que la revolución industrial está muerta.” (Venturi, 1996).

La pasión modernista por la tecnología, que data del enamoramiento de Le Corbusier con los silos de cereales canadienses, llega a su cúspide con el surgimiento de la arquitectura High-Tech a finales de los años setenta. El High-Tech introduce a la industria de la construcción los avances de la alta tecnología (literalmente, High-Tech en español) aplicada en otras ramas de la industria, como la automóvilística, la aeronáutica y, en años más recientes, la informática. Pero a diferencia del modo más discreto del modernismo seminal, los edificios High-Tech usan todos los recursos a su alcance para alardear sobre la tecnología de punta que utilizan. Es la estética de la máquina elevada al cuadrado. Las deuda más grande de esta arquitectura nueva es con las especulaciones teóricas de Archigram de los sesenta, y sus innegables cualidades fotogénicas la han establecido como uno de los estilos de preferencia para las portadas de las publicaciones arquitectónicas de todo el mundo.

Pero el High-Tech se transformó rápidamente de una vanguardia arquitectónica a un dialecto más en el lenguaje corporativo de un establecimiento que es cada vez más acomodaticio y que se defiende del cambio absorbiéndolo. Los ochentas encuentran a un High-Tech establecido como el estilo de preferencia de las grandes corporaciones, particularmente apropiado para torres de oficinas en cualquier parte del mundo. “En todas las carreteras de circunvalación de las grandes ciudades aparecen fábricas y almacenes decorados con estructuras vistas, cerchas y cruces de arriostramiento para intentar parecerse a Inmos o a Homebase.” (Risebero, 1992).

Minimalismo 

La pintura y escultura minimalistas, que se originan en Nueva York durante los años sesenta, buscaban producir obras de arte totalmente objetivas, inexpresivas y libres de referencias, en un intento de explorar los elementos esenciales de cada disciplina artística.

Estirada hacia la arquitectura, las raíces de este estilo pueden encontrarse en la estética Miesiana del “menos es más” que caracterizó a gran parte de la arquitectura moderna de posguerra, y su influencia actual puede verse en el trabajo de John Pawson y Tadao Ando. Esta nueva arquitectura minimalista, parte de un recobrado interés en el modernismo, se preocupa ante todo por problemas de espacio, proporción, luz y materiales valiéndose de los avances tecnológicos para lograr un grado de pureza inalcanzable en el pasado. La abstracción del minimalismo contrasta fuertemente con la estética del exceso visual que caracteriza a los otros estilos contemporáneos a éste. “La nueva abstracción es la expresión de una actitud fundamentalmente distinta hacia la arquitectura que cada vez se concibe menos como significante y llena de simbología y más como un objeto neutral.” (Ibelings, 1998).

Supermodernismo

“El revival modernista que promueve el ideal monocultural de un contexto universal por temor a exponer su falta de la educación necesaria para vincular el simbolismo y multiculturalismo históricos: ¿será que el neo-moderno es el último recurso de los iletrados?” (Venturi, 1996).

La revancha del Movimiento Moderno, azuzada por los esteroides de la globalización y la informática. A finales de los noventa la inquietud de los críticos que no podían permitir que pasara una década sin proclamar el nacimiento de un nuevo ‘ismo’ se calma. Algo estaba sucediendo. En 1995 abre la exposición ”Light Construction” en el MoMA, pero el estilo no sería bautizado hasta la publicación de “Supermodernismo. Arquitectura en la era de la globalización” de Hans Ibelings (1998) que se tradujo inmediatamente al español y que ha sido leído de tapa a tapa por todo el mundo. Ibelings señala que además de utilizar la ligereza y transparencia en fachada, volúmenes monolíticos y estética minimalista, el supermodernismo “puede caracterizarse como una sensibilidad hacia lo neutral, indefinido, implícito, cualidades que no se limitan a la substancia arquitectónica y que hallan también una poderosa expresión en una nueva sensibilidad espacial”. Difícilmente podía ser más ambiguo.

Un punto interesante es que la lista de arquitectos tachados de supermodernistas, Jean Nouvel, Dominique Perrault, Philippe Starck, Rem Koolhaas, Renzo Piano, Toyo Ito y Herzog & De Meuron, entre otros, muestra un evidente traslape con el deconstructivismo, el High-Tech y el minimalismo. En este aspecto, el supermodernismo parece ser un estilo que se define mejor en términos de tiempo: una arquitectura de los noventa que expresa su noventidad: el zeitgeist contraataca.

En resumen

“En las últimas décadas hemos tenido que sufrir la seca arrogancia del tardomodernismo, los urbanismo heróicos de las megaestructuras, las idióticas aplicaciones de la semiótica, el historicismo arribista del postmodernismo, y ahora las sadomasoquistas aplicaciones expresionistas del deconstruccionismo como complejidad y contradicción en estampida: la yuxtaposición manierista de cubismo expresionista y rocalla industrial y más recientemente lo que puede ser llamado industrial curváceo-orgánico.” (Venturi, 1996)

Parafraseando a Jorge Luis Borges, ahora vivimos en el jardín de los senderos que se bifurcan: infinitas opciones, innumerables subdivisiones, retorno dificultoso, un futuro hecho sólo de posibilidades que se extienden infinitamente, sin una conclusión ni un final. Esta anarquía estilística (porque ‘pluralismo’ es evidentemente un eufemismo) puede atribuirse a la tradición postmoderna de eliminar los dogmas modernistas sin colocar ningún sistema sustancioso en su lugar. El ‘todo vale’ ha terminado amparando innumerables pecados, y siempre será refugio de quienes egoístamente se escudan en la libertad de expresión para satisfacer su vanidad.